miércoles, septiembre 13, 2006

LOS CIENTÍFICOS SON UNOS CABRONES


Pues esto es que van un grupo de científicos franceses y canadienses y van y descubren cómo inhibir la acción del gen que causa la depresión; otros les han implantado orejas en el lomo a los ratones, pero estos han preferido hacerlos felices o algo parecido.

El gen de la depresión es el gen TREK-1; lo cual no tiene nada que ver con que los Trekkies sean deprimentes; y es un gen que al parecer afecta la transmisión de la serotonina, la cual juega un papel importante en el sueño, el humor y la sexualidad. Esto último tampoco tiene nada que ver con la pobre vida sexual de los Trekkies.

El gen inhibido en los animales del estudio está presente en un canal iónico, que mola mucho como suena, pero que en realidad es "la proteína de membrana que participa en la generación de señales eléctricas en las células nerviosas" que se encuentra en todas las regiones del cerebro implicadas en la depresión.

Bueno, la cosa es que el Dr. Guy Debonnel, un psiquiatra del Centro de Salud de la Universidad McGill y su equipo han alterado el código genético de unos ratones y han conseguido que no se depriman aún sometiéndolos a situaciones de estrés constante. No tengo muy claro a qué tipo de estrés les habrán sometido, pero dudo que los hayan mandado a trabajar a una cadena de montaje y les hayan obligado a pagar una hipoteca por sus jaulas con rueda de ejercicios; más bien digo yo que les habrán acercado un gato a la jaula, les habrán puesto heavy ratonero a todo volumen o les habrán cambiado las raciones de queso por esa cosa que nadie sabe qué es y que se llaman "tranchetes".

Probablemente esta modificación genética pueda aplicarse algún día a los humanos para que continuemos viviendo como ratones, y lo mejor de todo, los ratones genéticamente modificados de la prueba "se reproducen, crecen y se comportan en sus actividades diarias como ratones normales" osea, que nada de ratones contestatarios, bohemios o antisociales.

¿Cómo es posible que se hayan permitido estos experimentos inútiles en animales? Y digo inútiles porque si lo que querían era un ratón resistente al estrés y siempre de buen humor para eso ya teníamos al ratón Mickey.
Pero lo realmente deprimente es que parece intrínseco a la humanidad y a la ciencia el buscar parches en lugar de soluciones reales ¿Está usted deprimido? Tómese estas pastillas y continúe con su vida habitual sin solucionar sus problemas personales. ¿Su trabajo le agobia? Pues aumente la dosis, pero ni se le ocurra dejar el trabajo que si no no puede pagar las facturas y con su flamante modificación genética será capaz de aguantar carros y carretas ¿Que además le agobian las facturas? No importa; con Prozac® se pagan con alegría. Pero eso en breve será cosa del pasado, ya no hará falta tomar píldoras aunque los problemas sigan ahí.

Pues eso, que los científicos son unos cabrones que al ser unos asalariados del progreso nos hacen cada día más esclavos; que tiemblen todos aquellos sufran de depresión, que no piensen que estas cosas se hacen por su bien; si no para disminuir el impacto económico de las bajas por enfermedad de larga duración.

El estudio ha aparecido publicado en la revista Nature Neuroscience, que es una revista muy seria y que no regala promociones ni publica amarillismos ni nada. Por cierto que ya tardan en sacar un coleccionable de "Manipulaciónes genéticas del mundo".

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