jueves, enero 11, 2007

LA TRÁGICA MUERTE DEL INFANTE DON ALFONSO

El príncipe Juan Carlos lleva tres meses cursando su primer año en la Academia General de Zaragoza. La Semana Santa de 1956 cae a finales de marzo. Con un permiso bajo el brazo, al igual que el resto de los cadetes, sale hacia Madrid acompañado de su preceptor, el teniente general Carlos Martínez Campos. En la capital recogen a su hermano, el infante don Alfonso y parten con destino a Estoril para pasar en familia los días de Pascua. Don Juan Carlos también lleva consigo un regalo que alguien le ha hecho en la Academia: una pistola. Ya en Estoril comparten con alegría y significación religiosa los momentos del encuentro. La tarde del día 29, Jueves Santo, ambos hermanos se han encerrado en una de las habitaciones del piso de arriba, después de asistir a los oficios religiosos. Juan Carlos le muestra a su hermano menor la pistolau juegan de forma alegre y descuidada con ella. Hacen lo que todos los jóvenes cuando se les pone en las manos un arma. La miran, la tocan, apuntan con ella, la montan y desmontan, le quitan y ponen el cargador, sacan las balas por la recámara. De repente, en un momento en que la está manipulando Juan Carlos, se oye un disparo que penetra en la cabeza de Alfonso.

(Extraído del libro Los papeles secretos de Franco -De las relaciones con Juan Carlos y don Juan al protagonismo del Opus. Jesús Palacios. Editorial temas de hoy.)

6 comentarios:

pequeñoIbán! dijo...

Por un momento pensé que iba a poder ver una prueba testimonial de semajente pseudo-golpe de estado. El accidente peor disimulado... aunque debió ser algo parecido con juanca haciendo puntería y contando hasta tres

Un saludo!

Marnie dijo...

Pero antes de dispararle, ¿le dijo aquello de "Me llena de orgullo y satisfacción"?

Crunch dijo...

Pequeñoibán: Seguro que fue muy parecido. ¡Hay que mantener las armas y los medicamentos fuera del alcance de los infantes!
Marnie: Peor sería si lo hubiese dicho después de.
saludos!!

Lucinda dijo...

Madre mía, si que fue un caso chungo.
Tiene que ser muy traumático acabar así con la vida de tu hermano. Muy traumático.

Y luego dicen que las armas no son tan peligrosas...

¡La virgen!

Plissken dijo...

Lucinda: no sé, será el tiempo que lo cura todo, pero yo nunca le he visto muy traumatizado.

Como dice Charlton Heston, "las armas no son peligrosas. Los que las manejan mal son peligrosos". Claro, claro.

Crunch dijo...

Totalmente de acuerdo con Charlton Heston con un par de matices. ¿puede un arma usarse "bien"? ¿lo que yo considere por bien es lo mismo que considera bien Mr Heston?