martes, febrero 12, 2008

¡AY LA VIRGEN!

Los milagros y apariciones marianas son una cosa muy extraña; y no, no me estoy refiriendo a las aparaciones en los medios de Mariano Rajoy si no a las apariciones con que nos tiene a bien honrarnos de cuando en cuando nuestra señora la Virgen María y que curiosamente siempre son ante gente crédula, que digo yo que ya se podía aparecer ante un notario para que este, haciendo uso de los poderes que le confirieron las oposiciones, diese fe del hecho; porque ya se sabe que las cosas de la iglesia, sin fe, no van a ningún sitio.
Y es que uno ve a una testigo ocular como esta y no puede evitar pensar que la versión de alguien a quien se lo contó su cuñado que sí que estuvo allí es mucho más fiable y tiene mayores visos de veracidad.

Yo no se ustedes, pero si a la vez que visionan este dinámico documento son capaces de imaginarse a una adolescente pastillera cada vez que la narradora pronuncie la palabra "éxtasis", les será bastante difícil concentrarse en el hilo narrativo. Se lo digo por experiencia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ni se podía entrar en la cocina de la de éxtasis que tenía Conchita guardados allí, oiga... ¡Cómo está el patio! En vez de aparecérsele la Virgen, parece que le ha caído encima repetidamente, con la consiguiente conmoción...

Y el ambientador musical también debía de estar conmocionado, con la de música pastillera que hay por ahí...

Gracias, Crunch, pero paso de verlo entero, que la salud es lo primero (sobre todo la mental).

Un saludo desde donde los mártires...

Crunch dijo...

Ud. que reside en donde reside la de Gibraltar debe saber que la salud mental es algo que se perdió hace mucho en este blog.

saludos

Marnie dijo...

Oiga, pero no diga que el vídeo no es dinámico, hombre, si tiene efectos de zoom y banda sonora y de todo.

Plissken dijo...

Siempre tarde... ay que ver los efectos de los éxtasis en la chavalería: señalan a curas con el dedo, difaman a mujeres de vida licenciosa y se "echan la cabeza a las espaldas". Igualito que con el calimotxo, oigan.

Genial documento de la España negra.