martes, febrero 26, 2008

UN TONTO Y SU LÁPIZ

Milton Friedman, premio Nobel de economía en 1976 y que es un auténtico gurú para muchos economistas y otras gentes de mal vivir, nos explica en este vídeo de horrendo doblaje mediante una especie de cuentecito de una simpleza apabullante que el libre comercio es bueno; más que nada porque sí; porque gracias a él el gran economista tiene un lapicero que parece gustarle mucho, por lo que si aplicamos el dicho "le gusta más que a un tonto un lápiz" podríamos deducir silogísticamente que Milton Friedman es tonto. Pero no será necesario.
La simpleza de su explicación lo hace por si sola, porque vamos a ver; según él el lápiz necesita para fabricarse muchas cosas y la colaboración de muchas personas y empresas, lo que ha de traer necesariamente paz y armonía entre los humanos. Ya. Lástima que lo que él llama colaboración sea en muchísimos casos explotación.
Por lo que se ve, teniendo en cuenta que se prodigó como asesor de dictaduras y dictablandas de América latina durante los 80 incluyendo la del infausto Augusto Pinochet; lo que el llama libre mercado es una cosa que se impone por cojones, así que no se yo, pero como que en el concepto libre mercado me sobra la palabra libre.

4 comentarios:

Plissken dijo...

No sé qué es as absurdo, si el doblaje o el mensaje. Me ha encantado el final, sólo le ha faltado decir algo sobre una niña española que compra el lápiz.

bruno! dijo...

Inexplicablemente se olvidó de comentar la procedencia de los esfínteres con los que se afilaron y se afilarán los lápices.

Marnie dijo...

Esto me recuerda a aquel episodio de los Simpson en que descubrían que Homer tenía alojado un lápiz en el cerebro desde niño, cuando una vez se lo metió por la nariz. Resulta que se lo sacaban y entonces se volvía listo. O mejor dicho, resulta que no era tonto, sino que tenía el cerebro accidentado.

Pues a este tío se lo sacaron y sigue igual de idiota.

Hermengaudio dijo...

Tengo entendido que este tío se murió un día que se agachó y se clavó en el corazón el lápiz que llevaba en el bolsillo de la chaqueta. ¿Es cierto?