jueves, abril 02, 2009

NO ES PA MENOS

Hoy estoy muy cansado y el siguiente texto podría suscribirlo yo mismo si estuviese loco y tarado al unísono, así que no pasa nada si un día hago un corta pega de un sitio web como ESTEy del que extraigo la siguiente vivencia que es de lo más edificante.

UN ROCKERO EN CASA, EL DIABLO EN CASA; MI EXPERIENCIA PERSONAL

Mi hijo Daniel era un chico normal. Había sido criado en buen ambiente, y era consciente de los peligros del rock. Todo marchaba bien hasta que cumplió los 16 años. Se había vuelto más rebelde e irreverente. Pese a que yo le tenía terminantemente prohibido escuchar música heavy, me desobedeció. No se como, pero adquirió varios discos compactos de grupos de este estilo, los cuales escuchaba mientras yo estaba fuera de casa, reunido con la comunidad con mi esposa. Pero un día llegamos más pronto a casa como de costumbre, y allí lo encontramos, con el aparato de música a todo volumen, sonando sus discos de rock y tumbado sobre la cama.
Me enfurecí, y me vi en la obligación de darle unos buenos azotes. Acto seguido, cogí aquellos repulsivos discos de Iron Maiden, Acept y Judas Priest y los pisotee con ira. Recogí los restos y los quemé en el jardín ante Daniel. Vi que lloraba. Estaba llorando por sus discos demoníacos. Fue en ese momento en el que fui consciente en el que comprendí que su alma corría peligro, cual panal de miel es acechado por el oso. No tuve otra opción que darle otra tanda de azotes, allí mismo, en el jardín, ante la atenta mirada de los transeúntes. Ellos hubieran hecho lo mismo que yo.
Pese a los continuos reproches de mi hijo, creí que el problema estaba arreglado. Creía que el demonio del rock había sido expulsado de mi hijo, pero me equivoque,…
Tuve un sueño. Mi hijo Daniel estaba escuchando música rock. Del aparato de música surgían llamas y llamas. Acto seguido apareció un músico de rock con cuernos y rabo. Era Satanás. Mi hijo se arrodillaba ante el y se desnudaba. Acto seguido, el demonio lo empezaba a sodomizar violentamente, y lo peor de todo es que mi hijo disfrutaba con ello. Gestos y gemidos de placer eran emitidos por parte de mi pobre hijo. Era el infierno. Desperté entre sudor y lágrimas. Empecé a reflexionar sobre tan horrenda visión, hasta que llegué a la conclusión de que aquello era una advertencia de mi Padre Jehová.
Intrigado, me dirigí hacia la habitación de mi hijo, y le desperté. Como de forma inconsciente mire debajo de su cama, y allí encontré de nuevo al demonio: un viejo walkman, varias cintas de cassetes de rock-heavy, y varias revistas de esa nauseabunda música. No pude contenerme. Le di tal somanta de palos que dudo que le quedaran más ganas de escuchar esa música. Me había traicionado; el demonio volvía a estar dentro de él. No tuve otra opción que escarmentarlo duramente por medio del castigo físico.
No me veáis como un villano, hice lo que todo buen padre hubiera hecho en mi lugar. ¿Acaso que creéis que es fácil atizar a tu propio hijo con el palo de una fregona durante media hora? ¿Acaso creéis que es fácil para un padre decente como yo encadenar a tu primogénito en una habitación oscura durante un mes?
De esta forma fue como expulse el mal de mi casa, y a todos los padres que se encontraran en mi antigua situación se lo recomiendo muchísimo.

ARTICULO FIRMADO POR : FERNANDO PEREZ MERCADO, testigo de Jehova

Si no tuvieron bastante, pinchen en este enlace que les llevará de cabeza a las puertas los prejuicios de la sabiduría infusa celestial con base pseudo cientídica.

3 comentarios:

Rafa La Linea dijo...

Ese tio está enfermo. Y el que ha escrito el estudio ese que aparece en la página del teólogo responde tampoco está muy cuerdo. No lo he leido entero pero hay un par de párrafos con los que me he partido de risa al mismo tiempo que me he puesto de mala leche.

III. Daños del rock

1. Daños físicos

Numerosos estudios han sido emprendidos para evaluar los diversos efectos de la música rock, además de graves traumatismos de oídos, vista, columna vertebral, sistema endocrino y sistema nervioso de los oyentes asiduos a este tipo de música.

Se puede entonces pensar en 'jugar' con el organismo humano como se toca un instrumento musical y de hecho ciertos compositores de música se propusieron manipular el cerebro provocando un corto circuito en las facultades conscientes tal como hace la droga.

bruno! dijo...

No sé si tendrá algo que ver, pero cuando estudiaba 4ºde EGB, en un encuentro infantil de bailes regionales organizado por el colegio,un chaval vestido de payés me robó el bocadillo de mortadela, a partir de ese momento pude ver la luz, además de quedarme con un hambre de la hostia, y empecé a desarrollar una teoría similar sobre los efectos demoníacos de "La Sardana" (nombre con el que se disfrazó, por motivos obvios, el original de "La Satana")

Crunch dijo...

Rafa: No has comprendido nada porque te niegas a aceptar a Jesús en tí. Tu alma peligra. Déjalo todo y unete a la cruzada. Más salmos y menos rock.

Bruno: Efectivamente. La sardana es un baile típico de los sabbaths más negros y las barretinas son claramente una representación del prepucio que al colocarse sobre la cabeza de los danzantes los convierte en penes humanos.

saludos!!