lunes, agosto 17, 2009

CUANDO HACES ZOOM YA NO HAY STOP

El otro día se nos murió un prohombre de la televisión que sin duda marcó la personalidad de toda una generación mediante su peculiar estilo de visual de concebir la realización televisiva basado principalmente en dos aspectos; a saber: Toltiempo zoom palante y zoom patrás y un nulo sentido de la vergüenza.

Seguro que ya saben de quién hablo. Sí, en efecto; del rumano Valerio Lazarov, que gracias al prestigio que consiguió alcanzar en su país y tras habersele encargado realizar la retransmisión de la visita que hizo el General DeGaulle a Bucarest, le hizo la tres cuatro a Ceaucescu tras una anecdota surrealista en la que la cantante Salomé ("Vivo cantando ¡Hey!") fue quien hizo de contacto entre nuestro realizador y el entonces Director Coordinador de Televisión Española Juan José Rosón, comunicándose en esa ocasión en catalán para así evitar las orejas indiscretas de los hombres de negro del régimen comunista rumano.
Aprovechó pues un permiso de salida temporal con el que se nos encajó en España; siendo así el primer inmigrante rumano ilegal de la historia de nuestro país.
Claro que en aquellos días, al venir de un estado comunista, no se le trató como tal; si no que se le dio el estatus de refugiado político.
Lástima que no exista el de refugiado económico. Porque digo yo, que si se otorga el estatus de refugiado político a una persona que de volver a su casa corre peligro su vida debido al régimen gobernante en su país; al fin y al cabo los que huyen por motivos económicos también lo hacen de un regimen (en este caso alimentario) que de igual manera atenta contra tu propia salud.

Pero a lo que íbamos. Tras zafarse de las garras del dictador Nicolau y acomodarse se puso a hacer programas como churros; y los españolitos, que hasta ese día estaban más bien acostumbrados a una televisión paradita y de sintaxis visual estática; se vieron de repente arrastrados en un marasmo de imágenes locas sin sentido con un abuso de la superposición de bailarines y cantantes sobre croma para ahorrar en decorados de la que aún no se han repuesto.
Podría decirse que Lazarov es el responsable directo de toda una generación de españoles zoombaos (disculpen o no el chiste malo) y del subsiguiente boom de la heroína en los 80.

Para homenajear a este señor de grandes patillas qué mejor que una coreografía del ballet zoom (para este hombre todo era zoom) en la que al tiempo que el gran Valerio nos machaca las puplilas, Giorgio Aresu y sus compinches nos embelesan con una danza mongoloide que no quiero describir para así no chafarles la estupefacción que sentirán al visionarla.

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