viernes, septiembre 04, 2009

DEPILACIÓN DOLOROSA

De siempre he oido que las mujeres tienen mucho más alto el umbral del dolor que los hombres y que si de los especímenes de sexo masculino dependiese el expulsar al mundo las nuevas crías, la humanidad se habría extinguido hace tiempo.
Al margen de las evidentes ventajas que esto último habría traído para el óptimo devenir del planeta tierra; como es algo que no sucede muy amenudo e incluso no sucede en absoluto, pues no tenemos evidencias científicas que nos confirmen o rebatan semejante afirmación.

Pero sí que hay otra prueba fehaciente a la que remitirnos y que es una evidente evidencia de todo esto: me refiero, claro está, a la infame moda de la depilación genital.

Absurdamente se ha convertido en tendencia dominante el eliminar el bello vello corporal. No parece que haya sido suficiente el que la evolución nos haya despeluchao a lo largo de los milenios; si no que después de tomar como costumbre el afeitado de sobacos y piernas (con un breve intervalo en la década de los 60) en los últimos años se ha ido extendiendo la tendencia estético sexual pelona que ha llenado de ¡Ays! los salones de esteticien del mundo.
No comprendo muy bien porqué alguien desearía sufrir regularmente este dolor, pero hay muchas cosas que no comprendo y algunas, como esta, tampoco es que me importen demasiado.

Eso sí, queda demostrado que donde hay pelo hay alegría y si no hay pelo, ha habido dolor y habrá picor.

1 comentario:

Hermengaudio dijo...

Yo, sin embargo, tenía entendido que

No hay doló más horrorozo...
no hay doló más inhumano...
que cogerse los cojones
con la tapa de un piano.

Claro que, como soy hedonista practicante, no he probado ninguna de las dos cosas, así que no sabría qué decir...