sábado, enero 26, 2013

GREATEST SHITS Nº2

Bueno, pues hoy como es sábado y ando perezosillo, aquí os dejo esta re-publicación.
El segundo post seleccionado para la sección Gratest Shits de Aberrando que es Gerundio trata sobre ese tema siempre candente y con las hormonas revolucionadas que es la juventú; un tema que en este blog nos interesa bastante ya que cada día somos más viejos y entendemos menos cosas y por eso hay que estar pendiente a las tendencias y esas cosas para que se nos note menos que nos asusta lo rápido que va el mundo.
Sin más dilación les dejo con el post, que tengo los garbanzos en remojo.

MODAS IMPERECEDERAS

Lo que son las modas... a veces son de lo más prácticas sin proponérselo; porque, como ya saben, lo que caracteriza a una moda (cualquiera) es su manifiesta inutilidad, si no, no pasaría de moda. Y es que las cosas sólo son moda cuando pasan de ídem, si no son simplemente cosas útiles que incorporamos a nuestra vida diaria.

Por ejemplo fijense en el siguente video en el que la muchachada madrileña de los 80 practicaban ese espasmódico baile llamado breakdance sólo apto para gente poco agraciada emocionalmente.

¿Y qué tiene esto de práctico y útil? se preguntarán Uds. Bueno, el baile en sí nada; ya que realmente supuso una auténtica sangría para los presupuestos de la seguridad social en lesiones cervicales y luxaciones de todo tipo; pero fíjense en el atuendo de los entonces jovenzuelos y observen que TODOS visten esa prenda que instantaneamente otorga glamur y prestancia al que la luce: Efectivamente nos referimos al chándal.
¿Y qué tiene esto de útil? volverán a preguntarse un poco más impacientes; pues bien, que el breakdance estuviese intrínsecamente unido al chándal resultó una suerte para todos aquellos jovenzuelos que acabaron teniendo otro tipo de espásmos debido a la drogaína, ya que no tuvieron porqué renovar su fondo de armario en años.
Yo incluso diría que alguno de esos chándals aún siguen pululando con un yonki dentro por los alrededores de Embajadores.

1 comentario:

Dominguet dijo...

¡Toda una manifestación de la cultura de los suburbios!