domingo, noviembre 15, 2015

NOSOTROS LAS VÍCTIMAS



Entre otras cosas dibujo chistes y colaboro con un par de revistas satíricas, así que puedo ponerme perfectamente en la piel de los que vivieron el horror en la redacción de Charlie Hebdo.

El 11 de Marzo de 2004 aún vivía en Madrid. Todas las mañana para ir al trabajo cogía el cercanías en Delicias y pasaba por Atocha para ir al trabajo. Yo podía haber sido uno de los  193 muertos si mi horario hubiese sido otro o si los terroristas hubiesen decidido sembrar la muerte un poco más tarde.

Los que me conocen saben que de haber estado el otro día en París, tendría muchas posibilidades de haber asistido al concierto de Eagles of Death Metal por lo que también podría haber sido una víctima más de esa matanza.

Pero de la misma manera soy consciente de que también podría haber volado en pedazos mientras hacía la compra en un mercado, o mientras cenaba con unos amigos o tomaba un café en un local céntrico de haber vivido en cualquier ciudad de oriente medio. 

O podría estar en casa, con mi familia aterrorizado con la posibilidad de que nos convirtiésemos en daños colaterales por elimpacto de una bomba en nuestra casa en Aleppo o Ramala.

Es comprensible que nos veamos sobreexpuestos en estos momentos a un tsunami de noticias, notas, declaraciones y rumores publicados por los medios sobre los atentados múltiples de París. Es comprensible semejante sobredosis de información en cuanto a su excepcionalidad y en cuanto a que ha ocurrido en nuestra casa; y esa es la gran diferencia entre nuestros muertos y los muertos en atentados en oriente medio: su excepcionalidad.

Y eso es a la vez lo terrible. 

Todos los días desayunamos viendo en la prensa una nueva matanza en Irak, Afganistán o Sudán. La matanza cotidiana cuyas víctimas no tienen para nosotros ni nombres ni rostros. Personas con familias, trabajos, preocupaciones y alegrías como cualquiera de nosotros que al contrario que las víctimas de París ocupan un tiempo ínfimo en nuestros medios y en nuestras mentes porque no son nosotros, porque cuando los vemos morir no tenemos la sensación de que podríamos ser nosotros los que estuviésemos desangrándonos en el telediario de las 3. 

Me niego a considerar un nosotros y ellos porque ellos también son víctimas y además son mucho más numerosas. Esto no es una guerra del Islam contra occidente. Me niego además a diferenciar a las víctimas del terror medieval de los islamistas radicales de las víctimas del terror tecnológico de nuestro poderío militar.

Recoges lo que siembras. Durante todo el siglo XX el colonialismo occidental ha sembrado terror y ahora estamos cosechando terror. Sabemos que nuestros motivos para estar en esos países son meramente económicos y geoestratégicos. Las antiguas justificaciones del colonialismo Europeo de evangelizar a los salvajes desconocedores de Dios se transformaron en llevarles la democracia y la libertad occidentales, lo cual demuestra por un lado soberbia y por el otro simplemente cinismo. Soberbia al pensar que nuestro modo de vida es el mejor y que es lícito imponerlo, y cinismo porque jamás ningún país que haya sido invadido durante el pasado siglo ha conseguido una democracia y libertad real, siendo gobernados por títeres al servicio de los intereses de las multinacionales occidentales, que es a la postre para quien trabajan nuestros ejércitos.

Nos están matando. A ellos y a nosotros. Matan a las personas que simplemente van al trabajo, o a un concierto, o están haciendo la compra en un mercado o están jugando al fútbol en una playa.
Nos están matando y requieren además nuestra colaboración, nos matan y nos piden que odiemos al otro. Ya se ha hablado de acto de guerra. Pronto los medios clamaran venganza con palabras emotivas que remuevan nuestros sentimientos y los electores tolerarán una nueva intervención militar televisada. Quizá ya se está preparando el terreno para la intervención de la OTAN en Siria contra Rusia. Quizá las maniobras llevadas a cabo hace poco no son una casualidad. ¿Quién sabe?
Para mí no hay un Islam frente a Occidente. Sólo hay víctimas y verdugos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bien dicho. Tus palabras tanto en tus viñetas de humor como en plasmar la realidad de un hecho tan terrorífico siempre tienen mucho sentido y mucha verdad.